Infinitar

Decían que en la época del ocaso desaparecería el arte, la poesía, la filosofía…que el sentir sería violento o programado…en un mundo polarizado…que había olvidado la sublime vía del pensamiento.

La que piensa profunda y ampliamente, la que sabe que hay una opción que integra tus intereses y los míos, los nuestros y los de otros, los de todos y los del mundo. Una vía tan sútil , rebosante de amor e inteligencia unidos, que habita nuestra consciencia a la pausada velocidad de la luz. Una vía que si nos desprogramamos del vacío que genera la necedad del individualismo, conecta inmediatamente con el encuentro de ese trayecto de pensamiento, de ese mundo posible que alberga la mejor opción para todos. Por eso co-creamos. Porque cuanto más lo destruyen, más necesitamos co-crear mundo, y cuanto más aunamos, más reforzamos nuestra fe en la humanidad. La que esta repleta de seres humanos que se responsabilizan de su vida y su virtud y, a la vez, agradecen, comprendiendo que están hechos de otros, que nos necesitamos unos y otros, que cuando más hondo vamos, más comprendemos nuestra interdependencia con los demás y con la naturaleza.

Por eso habitamos un lugar contigo. Somos semilla de nuestra relación. Y somos semilla de nuestra relación con el Mundo. En InfinitArt habitamos un lugar en la naturaleza, para conectarnos con la naturaleza y nuestra propia naturaleza. Intentamos infinitar lo efímero. Los que deseábamos siempre viajar para ampliar comprensión y ahora sentimos que debemos hacer viajes internos, habitar el cuerpo y profundizar en el sentir, sabemos que esta isla es un paraíso. Porque siempre quisimos volver. Para poder seguir habitando un paraíso no sólo tenemos que recuperar y regenerar las tierras, sino también nutrir el alma y el corazón. Infinitar lo mejor de nosotros mismos, unidos, ayudándonos unos a otros. Y si llega el ocaso y la noche, sostener la luz que alumbra a ese pájaro que “canta cuando aún no ha amanecido”. Recita filosofía, afirma poesía y danza, esculpe, pinta y cualquier acto que le conecta al otro, al deseo de otro, al otro deseo, al deseo del otro y a cualquier otra reflexión sentida, que sostenga la llama de la humanidad en el ocaso…